A lenda de La Susona conta que, por volta de 1480, os judeus de Sevilha, oprimidos na Baixa Idade Média, conspiraram para desestabilizar o Estado, sob a liderança do pai de Susona, Diego Susón. No entanto, Susona, que mantinha um relacionamento com um cavaleiro cristão, temendo as consequências do plano, revelou tudo ao seu companheiro. Este alertou as autoridades, que compareceram com tropas e prenderam os conspiradores, incluindo Diego Susón e outros membros influentes da comunidade, condenando-os à morte. Consumida pela culpa de ter traído o próprio pai, Susona confessou-se, converteu-se ao cristianismo e retirou-se para um convento, onde permaneceu por vários anos. No seu testamento, determinou que a sua cabeça fosse pendurada na porta da sua casa no bairro de Santa Cruz, em Sevilha, como lembrança da sua traição. Esta memória perdura até hoje através de um azulejo que representa uma caveira.
La leyenda de La Susona cuenta que, alrededor de 1480, los judíos de Sevilla, oprimidos en la Baja Edad Media, conspiraron para desestabilizar el Estado, bajo el liderazgo del padre de Susona, Diego Susón. Sin embargo, Susona, que mantenía una relación con un caballero cristiano, temiendo las consecuencias del plan, lo reveló todo a su compañero. Éste alertó a las autoridades, que acudieron con tropas y arrestaron a los conspiradores, entre ellos Diego Susón y otros miembros influyentes de la comunidad, condenándolos a muerte. Consumida por la culpa de haber traicionado a su propio padre, Susona se confesó, se convirtió al cristianismo y se retiró a un convento, donde permaneció durante varios años. En su testamento, dispuso que su cabeza fuera colgada en la puerta de su casa en el barrio de Santa Cruz, en Sevilla, como recuerdo de su traición. Este recuerdo perdura hasta hoy a través de un azulejo que representa una calavera.